Municipio
Humilde en su topónimo -guijo, piedra pequeña erosionada- y en su aislamiento septentrional, mantiene El Guijo su fidelidad al paisaje urbano y rural de Los Pedroches en su alianza con el granito y la encina.
Ha sabido defender su preciada y acogedora soledad, y guarda al norte la sorpresa paisajística y devocional del santuario de la Virgen de las Cruces, de raíces trimilenarias como revela la arqueología.
El historiador R. Córdoba estima que El Guijo pudo surgir a lo largo del siglo XIII, al despoblarse el cercano villar de Santa María, ubicado posiblemente en el cerro de Majadaiglesia, junto a la actual ermita de la Virgen de las Cruces.
En 1293 se integró en el señorío de Santa Eufemia, al que permaneció ligado en las siguientes centurias.
